Por Adam Cancryn, Kevin Liptak y Kaitlan Collins, CNN
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sorprendió a sus aliados del golfo Pérsico y a muchos de sus propios asesores con su plan de imponer un peaje en el estrecho de Ormuz, lo que desencadenó una carrera diplomática para convencerlo de dar marcha atrás, revelaron a CNN varias fuentes familiarizadas con el asunto.
El anuncio, realizado de forma abrupta el lunes, se produjo pese a meses de advertencias de los propios asesores de Trump para que no siguiera adelante con la idea, por temor a que socavara los propios objetivos de guerra de Estados Unidos y, además, validara los supuestos planes de Irán de cobrar tarifas en el estrecho, una práctica que el Gobierno ha calificado repetidamente como ilegal.
Sin embargo, mientras observaba la intensificación del conflicto en torno al estrecho, que volvió a involucrar directamente a Estados Unidos en una guerra a gran escala, Trump decidió seguir adelante.
“Estados Unidos será, a partir de este momento, conocido como ‘EL GUARDIÁN DEL ESTRECHO DE ORMUZ’”, escribió Trump el lunes por la mañana en Truth Social, donde prometió cobrar un peaje del 20 % a toda la carga transportada por el estrecho.
La sorpresiva directriz desató una carrera contrarreloj de 24 horas dentro del Gobierno y en todo Medio Oriente para descifrar los detalles de una propuesta que, al parecer, Trump había concebido sobre la marcha.
Aunque el mandatario dio marcha atrás el martes, el episodio volvió a poner de relieve el carácter impredecible y transaccional de su enfoque de la política exterior, incluso en medio de una guerra prolongada para la que no parece tener una estrategia clara de salida.
Dentro de la Casa Blanca, el lunes los asesores se apresuraron a desarrollar la logística necesaria para crear un sistema de peajes sin precedentes, incluida la definición de quién pagaría las tarifas y cómo se recaudarían.
Muchos funcionarios y analistas externos asumieron inicialmente que el costo recaería sobre las empresas navieras, pero el panorama se complicó aún más cuando Trump declaró más tarde ese mismo lunes que serían los aliados de Estados Unidos en el golfo Pérsico quienes asumirían el pago.
Mientras tanto, los líderes de esos mismos aliados del golfo trabajaban contrarreloj para hablar por teléfono con Trump e intentar convencerlo de abandonar por completo la iniciativa.
Para la mañana del martes, las intensas gestiones de varios países, entre ellos Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Bahrein y Qatar, habían dado resultado.
En lugar de que Estados Unidos recaudara peajes, Trump anunció que esos países se habían comprometido a realizar nuevas inversiones en Estados Unidos por montos que no fueron especificados.
Los países del golfo Pérsico ya habían comprometido inversiones por billones de dólares en Estados Unidos, aunque sigue sin estar claro cuánto de ese dinero desembolsarán realmente durante los próximos años.
“Lo planteé ayer, me pareció una buena idea”, declaró Trump este martes sobre su inédito plan de peajes. “Recibí llamadas de distintas personas, de distintos países, de reyes y emires, y de toda la gente que todos conocemos y apreciamos. Y, francamente, han sido socios muy sólidos. Me dijeron que preferían hacerlo de otra manera”.
Un funcionario de la Casa Blanca reiteró públicamente la posición de Trump y afirmó que, debido a las violaciones de Irán al acuerdo para mantener abierto el estrecho, el presidente “siempre ha mantenido todas las opciones sobre la mesa y determinó con buen criterio que Estados Unidos debía ser reembolsado por los muchos años en que ha protegido a los barcos que transitan por esta vía marítima. Finalmente, nuestros aliados del golfo ofrecieron realizar inversiones en Estados Unidos, una opción que el presidente consideró preferible”.
Desde que la semana pasada volvió a involucrar a Estados Unidos de forma directa en el conflicto, Trump ha sostenido que la guerra está prácticamente ganada y que bastará otra intensa, aunque breve, campaña de bombardeos para obligar a Irán a ceder.
Mientras tanto, ha insistido en que el acceso al estrecho de Ormuz sigue siendo libre y permanece abierto.
Sin embargo, esas afirmaciones han sido contradichas por la realidad sobre el terreno, incluida la capacidad de Irán para seguir amenazando a los buques que intentan atravesar el estrecho.
Como consecuencia, el tráfico marítimo por esta estratégica vía se ha reducido considerablemente, lo que ha impulsado los precios del petróleo hasta niveles que no se veían desde antes del acuerdo de paz alcanzado entre Estados Unidos e Irán el mes pasado.
Trump ya había amenazado anteriormente con imponer un peaje en el estrecho de Ormuz durante otros momentos de tensión del conflicto, frustrado por la enorme importancia de esa ruta marítima y por lo que considera la carga desproporcionada que representa para Estados Unidos garantizar su seguridad, pese a que el país no depende de ella para abastecerse de petróleo.
En abril, sugirió que Estados Unidos debía cobrar tarifas porque “nosotros somos los ganadores” de la guerra y, posteriormente, planteó la posibilidad de crear una “empresa conjunta” con Irán para controlar el estrecho.
Más recientemente, amenazó con establecer peajes si Irán no alcanzaba un acuerdo de paz permanente, al describir esa medida como un “reembolso” por los costos de la guerra.
No obstante, esas propuestas encontraron una resistencia constante entre los asesores de Trump, según personas familiarizadas con las conversaciones.
Los colaboradores del presidente argumentaban que nuevas restricciones solo provocarían un aumento de los precios del petróleo y del gas, lo que incrementaría la presión política sobre el Partido Republicano antes de las elecciones de mitad de mandato de noviembre, en las que se espera que el costo de vida sea uno de los principales temas de campaña.
Quizá de forma aún más inmediata, advirtieron que la medida contradecía los principios que el propio Gobierno había defendido al oponerse a que cualquier país impusiera tarifas por el uso de una vía marítima internacional.
“Ningún país tiene permitido cobrar peajes o tarifas por el uso de una vía marítima internacional. Ese es el derecho internacional vigente”, declaró el secretario de Estado, Marco Rubio, a finales de junio, poco antes de que Estados Unidos suscribiera una declaración conjunta en la que rechazaba “cualquier peaje, tarifa o intento de ejercer control” sobre el estrecho de Ormuz. “Así funcionan las vías marítimas internacionales en todo el mundo y esperamos que así siga siendo aquí”.
Confirmando esos temores, el ministro de Relaciones Exteriores de Irán, Abbas Araghchi, reaccionó rápidamente a las declaraciones de Trump el lunes. “El presidente de Estados Unidos tiene toda la razón. Quien garantice un paso seguro para los buques comerciales a través del estrecho de Ormuz debería ser compensado por ese servicio”, afirmó.
“Por supuesto, un 20 % es demasiado. Nosotros seremos justos”, concluyó.
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