Por Jen Christensen, CNN
Mucho depende de los dorsos verdes y brillantes de unas grandes moscas estériles de ojos rojos, criadas por científicos de Estados Unidos, México y Panamá.
El Gobierno de Estados Unidos acaba de liberar su mosca número mil millones en Texas, proveniente de una instalación inaugurada en junio en Chiapas (México), cerca de la frontera con Guatemala, y de su operación hermana en Panamá. El objetivo es combatir una plaga que podría causar daños por valor de US$ 2.500 millones tan solo en el suroeste de Estados Unidos.
El gusano barrenador del Nuevo Mundo deposita sus huevos en animales de sangre caliente —incluidos los seres humanos— y sus larvas se introducen en la carne viva, causando infecciones y, en ocasiones, la muerte. Aunque no se considera un problema de seguridad alimentaria, sí puede afectar al suministro de alimentos.
Hace décadas, el gusano barrenador se consideraba erradicado de Estados Unidos, México y la mayor parte de Centroamérica. Sin embargo, en 2023, para frustración de ganaderos y autoridades, esta mosca devoradora de carne superó las líneas de contención en el Tapón del Darién —una zona de densa selva tropical entre Colombia y Panamá— y se propagó hacia el norte.
Los gobiernos de la región pusieron en marcha una enorme respuesta que incluyó el uso de trampas, perros rastreadores, vigilancia con drones y, lo más importante, moscas estériles. A pesar de estas iniciativas, el gusano barrenador del Nuevo Mundo infestó a miles de animales en Panamá y México; además, en junio, el Departamento de Agricultura de EE.UU. (USDA) confirmó los primeros casos en el país en años.
La creación y liberación de moscas estériles para interrumpir el ciclo reproductivo de la plaga fueron fundamentales para erradicarla hace décadas. No obstante, los científicos expresan su preocupación de que el gusano barrenador pueda amenazar durante años a la fauna silvestre, las mascotas y el ganado —el producto agrícola de mayor valor del país—, en gran medida porque la producción de moscas estériles no es lo suficientemente rápida.
La secretaria del USDA, Brooke Rollins, afirmó no estar preocupada por el ritmo de los esfuerzos de la administración.
“La administración de Trump ha actuado a gran velocidad para aumentar la producción de moscas estériles en Texas, México y Panamá con el fin de proteger nuestra gran cabaña ganadera estadounidense”, dijo Rollins la semana pasada. “Gracias a esta labor conjunta de autoridades federales, estatales y locales, así como de ganaderos privados, hemos logrado mantener bajo el número de casos en Estados Unidos, con un total de solo 48: 30 en junio, 14 en julio y apenas 4 en agosto. Esto dista mucho de la narrativa predominante a principios de junio, que auguraba que los rebaños serían diezmados, la fauna silvestre destruida y que la recuperación llevaría una década. En este momento, solo tenemos tres casos activos y no se ha registrado ni un solo caso en ganado desde hace más de un mes”.
Este año se han registrado menos de 50 casos de gusano barrenador en Estados Unidos, según el USDA. Puede parecer una cifra baja, pero el entomólogo Dr. Dave Taylor —quien pasó años desarrollando métodos para combatir el gusano barrenador del Nuevo Mundo junto al Servicio de Investigación Agrícola del USDA— advirtió que es probable que las cifras no se mantengan bajas.
Aunque estas moscas viven apenas unos 21 días, una hembra adulta puede poner hasta 3.000 huevos a lo largo de su vida, los cuales se convierten en moscas adultas en menos de una semana, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de EE.UU.
En 1971 hubo solo 473 casos confirmados. Al año siguiente, Estados Unidos registró cerca de 100.000 casos.
“Ese es el potencial reproductivo de esta mosca”, señaló Taylor. “No digo que eso vaya a ocurrir esta vez, pero podría haber muchísimos más casos para esta misma época el año que viene”.
Esto es especialmente cierto, añadió, si los ganaderos no notifican al USDA todos los casos que observan en sus animales, o si los casos pasan inadvertidos en la fauna silvestre de Texas, un estado donde la industria ganadera genera US$ 31.000 millones.
Taylor, quien también fue editor jefe de la revista Journal of Medical Entomology, falleció el 6 de agosto a los 71 años. En una entrevista con la CNN realizada en julio, expresó su frustración —tras 40 años de trabajo exitoso para mantener al gusano barrenador fuera del país— al “ver cómo todo ese progreso se pierde en cuestión de tres o cuatro años”.
La única forma en que Estados Unidos ha logrado erradicar el gusano barrenador es criando millones de moscas, esterilizándolas mediante radiación y liberándolas en zonas infestadas. Las hembras silvestres del gusano barrenador del Nuevo Mundo se aparean una sola vez; por ello, cuando se aparean con machos estériles y no se reproducen, la población local acaba desapareciendo.
Incluso antes de que se detectaran casos en Estados Unidos, Rollins ya señalaba la necesidad de contar con más moscas.
“Acudí al presidente y le dije: “Esto va a ser un problema enorme, porque necesitamos entre 400 y 500 millones de moscas a la semana para combatirlo”, afirmó Rollins en junio. “Solo tenemos una instalación en todo el hemisferio, y apenas produce 100 millones de moscas semanales”.
Cuando Estados Unidos logró controlar inicialmente el gusano barrenador, lo hizo liberando 500 millones de moscas estériles a la semana durante las décadas de 1960 y 1970. Esa capacidad de producción se perdió una vez que pasó la amenaza inmediata; las plantas cerraron hace mucho tiempo.
“Es solo mi opinión, pero creo que hubo un exceso de confianza derivado del éxito del programa”, comentó Taylor.
Taylor trabajó en el programa del USDA contra el gusano barrenador hasta la década de 1990, momento en que fue reasignado a trabajar con otras moscas picadoras hasta su jubilación, hace unos cinco años. Su primera misión relacionada con el gusano barrenador fue en una planta que producía moscas estériles en el estado mexicano de Chiapas desde 1976.
La planta cerró en 2012, dejando finalmente a la planta de Panamá como única productora de moscas estériles. “No existía ningún plan de contingencia para un brote de esta magnitud”, afirmó.
El Dr. Joe Annelli, exasesor principal de los Servicios Veterinarios del Servicio de Inspección de Sanidad Animal y Vegetal (APHIS) del USDA, señaló que el Gobierno a menudo ha reaccionado tarde ante amenazas como la del gusano barrenador.
“A menos que tengamos un incendio delante, no queremos esforzarnos por mantener la preparación”, dijo Annelli, quien también gestionó la participación del USDA en el plan de implementación de la Casa Blanca para la preparación ante pandemias y gripe aviar.
“No valoramos la preparación frente a las enfermedades. ¿Cómo se mide algo que no llega a ocurrir? Resulta difícil justificar el gasto continuo de dinero en una situación que no ha representado un problema”.
El Gobierno de Trump trabaja para recuperar esa capacidad, pero llevará tiempo volver a alcanzar dicho nivel.
Rollins afirma que el país avanza a “velocidad Trump” para combatir la plaga. A plena capacidad, la instalación en Panamá puede producir 100 millones de moscas por semana. Se espera que la nueva planta en México también pueda generar 100 millones semanales, aunque un alto funcionario del USDA dijo a CNN que se requieren unos seis meses desde la apertura de la instalación para alcanzar ese nivel de producción.
El USDA también inició la construcción de una planta en Texas en el mes de abril. Su apertura está prevista para finales del próximo año y se espera que pueda generar 100 millones de moscas por semana para finales de 2027. Según el USDA, para finales de 2028, la planta de Texas podría producir otros 300 millones de moscas semanales.
En julio, el USDA anunció que también invertiría US$ 25 millones en una instalación para la dispersión de moscas estériles en Arizona. La agencia no proporcionó un plazo para la apertura de dicha instalación.
Incluso cuando la planta de Texas alcance su plena capacidad de producción, es probable que el país siga por debajo de la cifra de referencia de 500 millones que funcionó anteriormente. Las instalaciones de Panamá y México no producen moscas exclusivamente para Estados Unidos; su producción se comparte con esos países.
Además, la mitad de las moscas producidas no sirven para el objetivo, ya que son hembras.
Estados Unidos desarrolla una iniciativa para crear moscas macho genéticamente modificadas, denominadas Novofly, que según el USDA se encuentran actualmente en fase de pruebas de campo en Panamá.
Contar únicamente con moscas macho supondría una “mejora tremenda”, señaló Taylor, ya que duplicaría la producción. Asimismo, indicó que las moscas hembra estériles pueden distraer a los machos estériles liberados. “Por tanto, si se eliminaran esas hembras estériles, lo más probable es que los machos estériles se enfocaran exclusivamente en las hembras silvestres fértiles”, e incluso podría no ser necesaria una cantidad tan elevada de machos para realizar la tarea. “En teoría, debería suponer una mejora sustancial”.
Un alto funcionario del USDA aseguró a CNN que los resultados actuales de las pruebas de campo “son excelentes” y que se mostraban optimistas respecto al resultado.
El programa de moscas estériles complementa las iniciativas de monitoreo de la fauna silvestre, inspección de animales y colaboración con ganaderos en las zonas donde se ha detectado la mosca, con el fin de fomentar revisiones periódicas para detectar infestaciones. El USDA afirma que la acogida por parte de los propietarios de tierras ha sido positiva y que estos desean contar con dichas moscas.
Sin embargo, no todos confían en que las labores del USDA resuelvan el problema a corto plazo.
“No creo que el USDA cuente con las herramientas necesarias para realizar este trabajo”, señaló Maximillian Seunik, director ejecutivo de Screwworm Free Future, una organización sin fines de lucro dedicada a promover avances científicos y normativos para erradicar el parásito. “Existe toda una serie de nuevas tecnologías que podrían acelerarse, pero para ello necesitan apoyo”.
En enero, el USDA lanzó el Screwworm Grand Challenge (Gran Desafío contra el Gusano Barrenador), una campaña de financiación dotada con US$ 100 millones destinada a apoyar “proyectos innovadores que mejoren la producción de moscas estériles del gusano barrenador del Nuevo Mundo (NWS)”.
Seunik afirmó que Novofly aceleraría considerablemente esta iniciativa.
“Simplemente no podemos producir suficientes moscas con los medios actuales”, comentó. “Si se implementara y se ampliara su escala, aumentaría enormemente la capacidad de producción de moscas en Estados Unidos”.
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Mil millones de moscas se suman a la lucha contra el gusano barrenador. ¿Serán suficientes? News Channel 3-12.
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