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Cronología de las acusaciones de violación grupal en la Universidad de Cornell

Por Hanna Park, Danya Gainor, Holly Yan y Gloria Pazmino, CNN

Una demanda presentada el mes pasado por una exestudiante de la Universidad de Cornell, en la que se alega una violación en grupo ocurrida en una casa de una fraternidad en 2024, ha hecho que se reabriera una investigación y ha reavivado la polémica en torno a la lacra de las agresiones sexuales en las universidades de EE.UU. y a la respuesta de las instituciones académicas, la Policía y los fiscales.

    En las semanas transcurridas desde que una joven —identificada únicamente como Jane Doe— presentó la demanda de 101 páginas, la Universidad de Cornell, su Departamento de Policía y el fiscal del condado han sido objeto de un intenso escrutinio. Esta situación ha resquebrajado la tranquila imagen de la institución de la Ivy League y de la pequeña comunidad del norte del estado de Nueva York que rodea el campus.

    La aparición de nuevas pruebas ha suscitado interrogantes sobre cómo se gestionó la investigación inicial y qué información se compartió con la Policía de Cornell y el fiscal del condado. Este último afirma haber recibido únicamente mensajes de Snapchat de aquella noche y un informe de investigación de seis páginas antes de decidir no presentar cargos por el caso.

    La fiscal general de Nueva York, Letitia James, ha asumido la investigación en calidad de fiscal especial. Su nombramiento se produjo después de que la gobernadora Kathy Hochul declarara haber “perdido la confianza” en la capacidad del fiscal del condado para supervisar las pesquisas.

    A continuación, se presenta una cronología de los acontecimientos clave descritos en la demanda y la investigación:

    Agosto de 2022

    Doe llegó a Cornell —a más de 1.600 kilómetros de su hogar— como estudiante de primer año de 18 años, albergando “las mismas esperanzas, expectativas y temores que otros recién graduados de secundaria que se embarcan en algo aparentemente tan trascendental”, dice la demanda civil presentada por ella el 16 de septiembre.

    Ese otoño se unió a la sección Alpha Beta de la hermandad Delta Delta Delta, atraída —según la demanda— por sus “promesas de amistades duraderas”, así como por la comunidad ya establecida que ofrecía a una estudiante que está lejos de su casa. Residió en la casa de la hermandad dentro del campus donde, tal como señala la demanda, la universidad presentaba la pertenencia a estas organizaciones estudiantiles (conocidas como “Greek Life”) como una parte “vital” de la vida universitaria.

    Antes de las 8:30 p.m.: antes de dirigirse a un evento de Tri-Delta en un bar de Ithaca, Doe —que ahora tiene 20 años— bebió vodka en la casa de su hermandad “hasta embriagarse”, según la demanda.

    Alrededor de las 8:30 p.m.: tomó un Uber hacia el bar, acompañada por la encargada de la residencia de la hermandad.

    Alrededor de las 9:00 p.m.: el portero del establecimiento le marcó una “X” en cada mano para indicar que era menor de 21 años. Sin embargo, dentro le sirvieron al menos una bebida, afirma la demanda.

    Alrededor de las 10:00 p.m.: Doe y otras integrantes de la hermandad caminaron hacia un bar cercano, donde le colocaron una pulsera identificativa de “menor de 21 años”.

    Alrededor de las 11:00 p.m.: Doe salió sola del segundo bar y caminó hasta la casa de la fraternidad Chi Phi para ver a un amigo, uno de los hombres posteriormente señalados como demandados en el caso.

    “Cuando la demandante llegó a la casa de la fraternidad XI CHAPTER se encontraba visiblemente ebria, ya que había consumido unas 10 bebidas estándar en las últimas tres horas”, señala la demanda.

    Una vez dentro, según alega la demanda, el amigo le dio una cerveza a Doe y ambos bailaron antes de que él propusiera un trío y la llevara a otra habitación de la casa. Allí, el amigo y otro miembro de la fraternidad presuntamente presionaron a Doe para que esnifara una sustancia que describieron como ketamina y le dieron más alcohol, indica la demanda. Ambos miembros de la fraternidad agredieron sexualmente a Doe mientras ella, según afirma, se encontraba “incapaz de dar su consentimiento”. La demanda añade que uno de los hombres le dio una palmada en los glúteos, causándole hematomas.

    En una declaración de seis páginas firmada por Doe y entregada a la Policía de Cornell, ella manifestó sentirse “bastante bien” con ciertos aspectos del encuentro inicial de esa noche, pero aclaró que no consintió otras actividades sexuales posteriores en la casa de la fraternidad.

    “Sentía que no podía tomar ninguna decisión debido al grado de embriaguez que tenía”, afirmó en la declaración. Doe declaró que, en un momento dado, sintió que su nivel de intoxicación era de aproximadamente un “8 sobre 10”; según afirmó. Fue el estado de mayor intoxicación que había experimentado en su vida.

    En algún momento después del encuentro inicial, un tercer miembro de la fraternidad entró en la habitación y comenzó a agredir sexualmente a Doe sin su consentimiento, indica la demanda.

    Alrededor de la 1:42 a.m.: uno de los hombres presuntamente publicó en el grupo de Snapchat de la fraternidad, denominado “Chi Phi Actives”, que había “co** gratis” en la planta alta, un mensaje que, según la demanda, tenía como objetivo animar a otros miembros a unirse. En el documento judicial se incluye una fotografía de una parte de dicha conversación.

    En otros mensajes de Snapchat obtenidos por CNN aparece una imagen de Doe en una habitación de la casa de la fraternidad.

    Posteriormente, varios miembros más de la fraternidad entraron en la habitación donde, según alega la demanda, presionaron a Doe para que consumiera más ketamina y la sometieron a una agresión que se prolongó durante horas.

    “Mientras la demandante estaba acostada boca arriba en la cama, los demandados… comenzaron a verter líneas de ketamina por todo su cuerpo y a aspirarlas”, alega Doe en la demanda.

    Poco después, señala la demanda, dos de los presuntos agresores trasladaron a Doe a otra habitación, donde le indicaron que aspirara más ketamina e “iniciaron otra agresión”.

    Alrededor de las 5:45 a.m.: la agresión terminó y Doe “perdió el conocimiento”, según la demanda.

    Más tarde esa misma mañana: Doe despertó en la casa de la fraternidad y regresó a la casa de su hermandad, indica la demanda. Una vez allí, notó que tenía hematomas y tomó medicación preventiva para una infección de las vías urinarias.

    Las compañeras de vivienda de Doe declararon posteriormente a los investigadores de Título IX —la ley federal que exige a las instituciones educativas responder a las denuncias de agresión sexual— de la universidad que, al llegar a casa, Doe les dijo que había consumido ketamina y había mantenido relaciones sexuales con varios hombres, según documentos obtenidos por The New York Times.

    Una de las compañeras dijo a los investigadores que Jane Doe aún no había utilizado las palabras “violación” o “agresión”, informó el Times.

    Una compañera comentó que Doe parecía estar “en estado de shock” y que “no comprendía realmente la gravedad de lo que decía”, según informó el Times.

    A medida que avanzaba el día, Doe se percató de que la presunta agresión “se estaba haciendo pública” en el campus, señala la demanda.

    “Varios amigos me dejaron claro que los miembros de Chi Phi se jactaban de haber tenido un encuentro sexual de ocho personas conmigo”, declaró a la Policía universitaria.

    “Ya era evidente que todo el mundo sabía que aquello me había sucedido a mí”.

    Durante las semanas siguientes, Doe, sus compañeras de habitación y su mentora de la hermandad describen cómo ella fue tomando conciencia de la gravedad de los sucesos de aquella noche y llegó a comprenderlos como una presunta agresión, según el informe del Times, que cita documentos del Título IX.

    CNN no ha tenido acceso a los expedientes del Título IX, que suelen ser confidenciales y restringidos a las partes involucradas. Sin embargo, ha obtenido un resumen de 99 páginas, con numerosas partes censuradas, que detalla las conclusiones clave del caso disciplinario del comité universitario contra uno de los hombres.

    Tras la presunta violación, Doe vio comentarios en un foro en línea sobre miembros de la fraternidad Chi Phi que habían drogado y violado en grupo a una estudiante de segundo año. Mas tarde declaró a los investigadores al respecto: “Fue la primera vez que escuché una versión distinta, según la cual yo no era una p**a, sino que había sido agredida”, informó el Times.

    Una vez que asimiló lo ocurrido, acudió a un profesional de la salud pocos días después del incidente, según declaró a CNN el abogado de Doe.

    “El proceso interno de la Srta. Doe evolucionó de la negación a la vergüenza y, finalmente, a la aceptación de que había sido violada por personas que ella consideraba sus amigos”, dijo a CNN su abogado, Thomas P. Giuffra.

    “Sus reacciones fueron un ejemplo de manual de respuesta ante un trauma”, afirmó.

    22 de octubre: pocos días después del incidente, Doe acudió a Cornell Health para recibir tratamiento por una infección de las vías urinarias y someterse a pruebas de enfermedades de transmisión sexual, indicó su abogado.

    “La Srta. Doe reveló al profesional sanitario que la atendió que había contraído la infección de vías urinarias de una ‘manera traumática’”, señaló Giuffra en referencia a la visita.

    “La declaración de Doe justificaba una investigación más exhaustiva, que incluyó un kit de pruebas de violación, la consulta con profesionales médicos capacitados para tratar casos de violación y un examen físico para documentar sus lesiones”, declaró su abogado. “Inexplicablemente, lo único que hizo el profesional médico fue aconsejar a la Srta. Doe que ‘hablara con alguien’”.

    Antes de acudir a la Policía del campus, Doe presuntamente recopiló pruebas, incluidas fotografías de los hematomas en su cuerpo, supuestamente causados ​​por los golpes de uno de los hombres. También se abstuvo de lavar el vestido para conservarlo como posible prueba, según informó el Times.

    Asimismo, Doe acudió a un servicio de urgencias en Ithaca —donde se encuentra Cornell— y solicitó que se le realizara un examen forense para casos de violación el 7 de noviembre, informó el Times citando los documentos del caso.

    8 de noviembre de 2024: Doe denunció el incidente ante la Policía de la Universidad de Cornell. Ese mismo día, la sección Xi de la fraternidad Chi Phi fue suspendida temporalmente por presuntas infracciones del código de conducta estudiantil, según indica la demanda.

    Según WCBS (cadena afiliada a CNN) y el Times, que obtuvieron la transcripción como parte de la documentación presentada bajo la normativa del Título IX, Doe declaró explícitamente a la Policía que había sido agredida, describió la presión emocional que sintió para participar y afirmó haber recibido golpes físicos.

    “Puedo afirmar con total seguridad que fui violada”, declaró Doe en la transcripción de su entrevista con la Policía de Cornell, obtenida por WCBS.

    CNN no ha tenido acceso a la transcripción; ha solicitado una copia a Cornell, pero no ha recibido respuesta.

    Doe también dijo a la Policía que “se sentía extremadamente incómoda con el rumbo que estaba tomando la noche” y pensó: “si perdía el conocimiento y los hombres mantenían relaciones sexuales conmigo, podrían ser acusados ​​de violación”, según se lee en la transcripción.

    Doe dijo recordar haber consumido una “gran cantidad” de ketamina, haber fumado marihuana y haber sentido cómo le vertían “diversas cosas” sobre el cuerpo. Según informa WCBS citando la transcripción, declaró que inicialmente accedió a que se consumieran drogas sobre su cuerpo mientras se sentía “extremadamente cansada”, pero que “no podía distinguir qué era lo que me estaban vertiendo encima”.

    15 de noviembre de 2024: Doe firma una declaración voluntaria de seis páginas, redactada por el Departamento de Policía de la Universidad de Cornell a partir de la entrevista realizada.

    Dicho documento no incluye la acusación directa de violación que aparece en la transcripción de la entrevista, pero sí recoge que ella se encontraba “bastante incapacitada” y “horrorizada” a medida que entraban más hombres en la habitación. También describió haber sido golpeada físicamente.

    “Sentía que, debido a mi estado de intoxicación, ellos deberían haber percibido cuán intoxicada estaba por la forma en que arrastraba las palabras al hablar”, señala la declaración.

    La declaración fue el único documento que el departamento de policía entregó inicialmente al fiscal de distrito Van Houten, afirmó él tras la presentación de la demanda. Tomó la decisión de no formular cargos basándose en dicha declaración —tal como indicó en un comunicado de prensa el mes pasado—, ya ​​que esta “no alegaba que ella hubiera sido drogada contra su voluntad ni violada en grupo”.

    “Varios fiscales e investigadores criminales revisaron la declaración de Jane Doe y determinaron correctamente que los hechos alegados, tal como se exponían en el documento, no constituían delito alguno”, indicaba el comunicado.

    Cornell había afirmado anteriormente que había entregado toda la información de la investigación al fiscal de distrito, pero más tarde rectificó su información pública para precisar que había compartido con él la declaración jurada de la víctima y la captura de pantalla de Snapchat.

    La universidad no ha respondido a las preguntas de CNN sobre por qué la transcripción completa de la entrevista policial a Jane Doe, que incluía su acusación explícita de violación, no se incluyó en el documento preparado por la Policía para el fiscal.

    26 de noviembre de 2024: más de un mes después de la presunta agresión, Cornell emitió un comunicado reconociendo la existencia de “acusaciones graves y profundamente inquietantes sobre consumo de drogas y violencia sexual en la casa de la fraternidad Chi Phi”. La universidad declaró que estaba “revisando toda la información reportada” y que, la semana anterior, había impuesto suspensiones temporales a varios estudiantes.

    14 de enero de 2025: la universidad inició una investigación formal en virtud del Título IX como respuesta a la denuncia de Doe.

    Del 2 al 29 de mayo de 2025: la oficina encargada del Título IX celebró numerosas audiencias (al menos una docena). Llevó a cabo más de 50 entrevistas, incluidas las realizadas a seis de los siete hombres, según el documento sobre las conclusiones del comité obtenido por CNN. Cornell ha señalado que el proceso derivó en diversas sanciones, tales como suspensiones y expulsiones. Asimismo, se clausuró el sector de la fraternidad Chi Phi, al que se le sigue prohibiendo operar en el campus.

    Durante dicha investigación, cuatro de los miembros de la fraternidad admitieron haber tenido contacto sexual con Doe, pero afirmaron que las interacciones fueron consensuadas, según las transcripciones de los expedientes confidenciales de la investigación obtenidas por The New York Times.

    Los demás negaron haber participado en encuentros sexuales, informó el Times. Todos negaron haber cometido alguna falta y la mayoría sostuvo que Doe no parecía estar bajo los efectos del alcohol o drogas.

    Los relatos de los hombres diferían entre sí, se contradecían y eran opuestos a lo que Doe declaró a la Policía, según el informe del Times.

    Uno de ellos afirmó haber sido “víctima de conducta sexual inapropiada” porque Doe le había practicado sexo oral cuando él estaba “demasiado incapacitado” para dar su consentimiento, reportó el Times.

    Desde entonces, los abogados de tres de los hombres mencionados en la demanda de Doe han emitido declaraciones negando cualquier conducta indebida.

    CNN no ha logrado contactar a los otros cuatro hombres mencionados en la demanda para obtener sus comentarios. Se desconoce si cuentan con representación legal.

    4 de noviembre de 2025: más de un año después de la presunta agresión, Cornell publicó los resultados de su encuesta de 2025 sobre agresiones sexuales en el campus, señalando un aumento en la prevalencia de conductas sexuales inapropiadas en la institución.

    16 de septiembre: Doe presentó su demanda en el condado de Nueva York.

    18 de septiembre: The Cornell Daily Sun dio a conocer la noticia y el caso atrajo rápidamente la atención nacional. El abogado de la demandante señaló que solo dos de los hombres mencionados en la demanda fueron expulsados, mientras que los demás recibieron sanciones menores, tales como suspensiones, talleres o trabajos escritos.

    21 de septiembre: Cornell emitió su primer comunicado en respuesta a la demanda, indicando que no podía hacer comentarios sobre las medidas disciplinarias debido a las leyes de privacidad.

    28 de septiembre: el fiscal de distrito Van Houten anunció que su oficina reabriría el caso y solicitaría una revisión por parte de un jurado investigador para determinar si procedía presentar cargos penales.

    “La decisión tomada en noviembre de 2024, según la cual las pruebas no justificaban la presentación de cargos penales, fue jurídicamente correcta”, afirmó Van Houten en un comunicado enviado a CNN. “Al mismo tiempo, reconozco la realidad de que las víctimas de agresiones sexuales pueden necesitar años de terapia y recuperación para procesar y comprender plenamente lo que les sucedió”.

    Ese mismo día, Cornell emitió un segundo comunicado acogiendo con satisfacción el anuncio del fiscal y refutando las afirmaciones de que se habían aplicado medidas disciplinarias indulgentes. Su comité de Título IX “impuso diversas sanciones, incluidas expulsiones y suspensiones”, señaló el comunicado, y “a ninguna de las personas acusadas se le ofreció la oportunidad de escribir ensayos como única consecuencia”. Cualquier insinuación de que la universidad “no impuso castigos significativos”, añadió, “es falsa”.

    29 de septiembre: la oficina de la fiscal general de Nueva York, Letitia James, anuncia que revisará la respuesta de Cornell ante las acusaciones. La gobernadora Kathy Hochul calificó las acusaciones de “espantosas” e instó a realizar una revisión externa e independiente.

    1 de octubre: Hochul anuncia el nombramiento de James como fiscal especial debido a que ha “perdido la confianza” en la capacidad de Van Houten para llevar a cabo la investigación.

    James tendrá la facultad de investigar el incidente y, si procede, procesar cualquier delito y presentar pruebas ante un jurado investigador.

    “La joven protagonista de este caso merece saber que se examinarán todos los hechos y se buscará justicia”.

    Cornell declaró a CNN que respalda la decisión de la gobernadora.

    2 de octubre: durante una conferencia de prensa, Hochul afirmó: “Quiero conocer la verdad. Creo que todos los padres de este estado, todos los neoyorquinos, quieren saber la verdad sobre este caso”. La gobernadora añadió que tiene “plena confianza” en que James “hará lo correcto”.

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    Con información de Jason Carroll, Linh Tran y Chris Boyette, de la CNN.

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