TÚNICA COUNTY – El Departamento de Trabajo de EE. UU. está investigando una granja de bagre en el Delta de Mississippi, donde algunos trabajadores temporales denuncian abusos verbales y racismo persistentes, salarios no pagados, condiciones de vida precarias y otras violaciones a sus derechos laborales.
Empleados de Battle Fish North afirmaron que, durante años, la gerencia ha recurrido a amenazas de violencia y a negarles contratos de trabajo temporal para disuadirlos de denunciar los abusos ante las autoridades.
El Departamento del Trabajo también investigó a la granja en 2023 por presuntas violaciones de la Ley de Normas Justas del Trabajo y de las regulaciones del programa H-2A, y posteriormente entabló una demanda a la empresa y a sus dueños por obstruir la investigación. En la demanda judicial, que representa la postura de una de las partes, el departamento afirmó que la granja ocultó alojamientos y vehículos que no cumplían con las normas y amenazó con tomar represalias contra los trabajadores que aceptaran ser entrevistados por investigadores federales.
El caso concluyó con un acuerdo sin conclusiones, y Battle Fish no “admitió ni negó” las acusaciones en el decreto de consentimiento. Sin embargo, en un memorándum anterior dirigido a la corte, los demandados afirmaron que “no obstaculizaron la investigación del Departamento de Trabajo, y mucho menos tomaron represalias contra los empleados que pudieran haber participado en ella”, alegando que “las pruebas demuestran que los demandados de Battle-Magnolia cooperaron de buena fe para facilitar la investigación del Gobierno”.
El juez ordenó a la granja que, en adelante, cumpliera con la Ley de Normas Justas del Trabajo y mejorara el acceso a la información sobre los derechos de los trabajadores.
“La gente que viene contratada pierde las esperanzas, porque la otra vez … fue el Departamento de Trabajo, pero no se vio ningún cambio”, dijo un empleado que salió de Battle Fish pero que sigue en contacto con sus antiguos compañeros de trabajo.
El empleado pidió mantener el anonimato por preocupaciones sobre posibles repercusiones para los trabajadores actuales de la granja.
En relación con la investigación de 2023, Andrew Dulaney, abogado de Battle Fish, declaró a Mississippi Today que “Battle Fish North y Magnolia Processing, Inc. han resuelto con éxito y de manera amistosa los problemas laborales con el Departamento de Trabajo en 2023. Tal como lo estableció el fallo de la Corte y como creemos que todas las partes entienden, hubo un malentendido sobre varios asuntos. Estos malentendidos ya han sido resueltos”.
Mississippi Today analizó archivos judiciales y documentos gubernamentales, se comunicó con agencias gubernamentales y con los representantes legales de Battle Fish, y entrevistó a siete empleados actuales y antiguos que trabajaron en la granja entre 2012 y 2026.
Los empleados son ciudadanos mexicanos que han trabajado en EE. UU. de manera temporal con visas H-2A, las cuales permiten a los empleadores agrícolas contratar a trabajadores desde fuera de EE. UU. de manera temporal. Cuatro dijeron que decidieron renunciar para no seguir enfrentándose a los abusos. Uno de ellos afirmó que la empresa no lo volvió a contratar después de que habló con los investigadores del Departamento de Trabajo sobre las condiciones laborales.
Cinco de ellos hablaron con Mississippi Today bajo condición de anonimato por temor a represalias, y dos exempleados que regresaron a México —Jacob Vargas Huante y Francisco Chávez Barajas— dieron su permiso para que se publicaran sus nombres.
“Yo fui víctima, mañana puede ser otro”, dijo Vargas.
Extrabajadores dijeron a Mississippi Today que la intimidación ha venido principalmente de Houston Battle, uno de los dueños, y de Martín Valencia, un capataz que supervisa las operaciones y se comunica con los trabajadores porque Battle no habla español.
Ni Battle ni Valencia respondieron a solicitudes de comentarios después de que Mississippi Today les dejó varios mensajes de voz y mensajes escritos.
“Durante mi investigación, varios empleados de Battle Fish me informaron que Battle y Martín denigran a los trabajadores amenazándolos repetidamente con hacerles daño físico, así como con despedirlos o hacer que los deporten”, se lee en una declaración de Kristina Espinoza, una de las 10 investigadoras que inspeccionaron la granja en 2023. Según los expedientes judiciales, un empleado les dijo a los investigadores, “Ya no aguantaba en la granja el trato del mayordomo Martín Valencia ni del patrón,… todos los días eran así diciéndonos insultos”.
La exsecretaria de Trabajo, Julie Su, escribió en un memorándum a la corte que la investigación del Departamento de Trabajo había revelado un “patrón amplio y continuo de amenazas e intimidación hacia los trabajadores de Battle Fish”.
En una audiencia de moción, el dueño principal, Bill Battle, negó haber tomado represalias contra los trabajadores.
Una vocera del Departamento de Trabajo, Erika Ruthman, confirmó que hay una investigación abierta en curso sobre la empresa, pero señaló que no podía dar más detalles para garantizar la integridad del proceso. Ruthman se negó a comentar si la investigación en curso es de rutina o en respuesta a una denuncia.
Brandon Davis, un abogado que representa a Battle Fish, dijo que sería “inapropiado” hablar sobre la investigación, pero que Battle Fish “seguiría colaborando con el gobierno federal como nuestro organismo regulador, así como con el público y con nuestros distintos grupos de empleados”.
Un negocio familiar
El equipo agrícola en Battle Fish en el condado de Túnica, Miss., el jueves 9 de julio de 2026. Crédito: Claudia Amendoeira/Mississippi Today Credit: Claudia Amendoeira/Mississippi TodayBattle Fish se encuentra a las afueras de Túnica, en el norte del Delta de Mississippi. Cientos de hectáreas de estanques rectangulares agrupados salpican una extensa llanura de campos que rodea la estrecha Carretera 4.
La granja familiar de bagre y la planta de procesamiento, Magnolia, Inc., se encuentran en el mismo sitio. Son propiedad y están a cargo de miembros de la familia Battle – Houston Battle junto con su hermano y su padre. Los abuelos de Houston Battle fundaron el negocio a finales de los años sesenta, y hoy en día la planta procesa alrededor de 10 millones de libras de pescado al año.
Tanto la granja como la planta de procesamiento contratan a trabajadores extranjeros temporales y fueron demandantes en el caso de la corte de 2023. Anteriormente, una investigación del Departamento del Trabajo había revelado que Magnolia Inc. debía más de 11.000 dólares en salarios atrasados a sus empleados estadounidenses.
El Departamento del Trabajo autorizó a Battle Fish contratar a 14 trabajadores a través del programa de visas H-2A para la temporada 2026, de febrero a noviembre. Cada año cientos de miles de personas trabajan en Estados Unidos con visas H-2A, la mayoría de ellas procedentes de México.
Jacob Vargas Huante, exempleado de Battle Fish, presentó una declaración judicial en la demanda de 2023 y le dijo a Mississippi Today que había trabajado para tres empleadores en Estados Unidos a través del programa H-2A sin problemas antes de llegar a Túnica. “Nunca tuve problemas, nunca fui maltratado… solo ahí con Battle Fish”.
Sin embargo, Noemí Hernández, cónsul general de México en Nueva Orleans, señaló que el consulado recibe con frecuencia denuncias de maltratos laborales por parte de ciudadanos mexicanos que trabajan en Mississippi. “ Hay casos que son lamentables”, Hernández afirmó sobre las denuncias procedentes de todo el estado. “En unos pocos casos, los empleadores incluso recurrieron a la violencia”.
‘Un efecto escalofriante’
Cuando los investigadores del Departamento del Trabajo llegaron a la granja en 2023, informaron que la conducta amenazante de la gerencia generaba un “efecto escalofriante” en los trabajadores y les hacía tener miedo de hablar. Dos investigadores, Espinoza y Jose Berrios, testificaron que tuvieron que hablar con los trabajadores en una gasolinera alejada del lugar de trabajo, e incluso allí algunos trabajadores se escondían detrás de basureros y autos y asomaban la cabeza para ver quién estaba cerca.
En su declaración ante la corte, Battle afirmó que el Departamento de Trabajo “al parecer incluso se llevó a algunos de esos empleados de la granja para interrogarlos en una gasolinera y detrás de un contenedor de basura”, pero un exempleado que habló con Mississippi Today explicó que, cuando los investigadores se le acercaron en la granja, fue él quien sugirió hablar en una gasolinera.
“Sabía cuál era la situación”, dijo el exempleado. “Le dije, ‘¿Tu quieres entrevistarme? ¿Quieres que te diga la verdad? Vamos a la gasolinera donde ellos no me vean y allí platicamos y yo te digo todo lo que está pasando’”.
“Nos prohibieron hablar con ustedes… Martín (Valencia) nos dijo que no podemos quejarnos y si nos estamos quejando nos manda de regreso a México”, afirmó un empleado a los investigadores en una declaración escrita.
Durante la investigación, la gerencia de Battle Fish “amenazaba habitualmente con despedir, deportar o causar daño físico” a los trabajadores que se arriesgaban a hablar con los investigadores, según un memorándum del exsecretario Su dirigido al tribunal.
En su declaración a la corte, Battle negó haber tomado represalias o haber amenazado con tomarlas contra los empleados que hablaron con los investigadores del Departamento de Trabajo, y añadió que “los agentes nos trataron a mí y a Battle Fish North de forma discriminatoria, como si hubiéramos cometido alguna irregularidad”.
Un exempleado le dijo a Mississippi Today que Houston Battle “nos grita porque él piensa que nos tiene en sus manos, porque nosotros no queremos perder una visa de trabajo, porque es difícil encontrar otra”.
“Aquí no nos tratan bien pero tenemos que trabajar. Aquí se gana algo de dinero y en México está bien difícil”, dijo otro empleado a los investigadores del Departamento de Trabajo.
Jacob Vargas Huante en su pueblo natal de Michoacán, México, en 2026. Dijo que el maltrato que sufrió en Battle Fish lo dejó “traumatizado” y reacio a buscar otro trabajo en Estados Unidos. Crédito: Cortesía de Jacob Vargas Huante Credit: Courtesy of Jacob Vargas HuanteSegún Vargas, algunos empleados también temen comprometer las posibilidades de que sus familiares obtengan visas a través de Battle Fish debido a la presión de los empleadores.
“Les dicen si tú te quejas ya no te vamos a traer, no te vamos a traer a tu familia, no vamos a querer a tu primo, a tu hermano”, dijo Vargas.
Battle Fish no respondió a las solicitudes de comentarios sobre la no renovación de los contratos de trabajo de los empleados que denunciaron problemas.
Vargas trabajó en Battle Fish alrededor de ocho años antes de irse debido a lo que describió como repetidos abusos verbales y amenazas de muerte por parte de Valencia. Vargas le dijo a Mississippi Today que incluso en su ciudad natal en Michoacán, casi tres años después de renunciar su empleo en Battle Fish, “hay veces que despierto en la noche porque tengo pesadillas, sueño mucho, creo que me esta ahogando, que me electrocutan o que me mata Martín Valencia”.
El trabajo de Vargas incluía el mantenimiento del cableado eléctrico alrededor de los estanques de peces, y en su declaración judicial describió cómo Valencia intentó una vez encender la corriente eléctrica mientras él trabajaba. Francisco Chávez Barajas trabajaba junto a Vargas y recordó el incidente. “Vivimos todos esos maltratos o amenazas, lo vivimos en carne propia”, dijo Chávez.
Los registros de la Corte de Justicia del condado de Túnica muestran que, en 2019, Martín Rodríguez presentó una denuncia por agresión simple contra Jacob Huante. Vargas, cuyo segundo apellido es Huante, afirmó que el Martín que figura como denunciante es Valencia. Vargas se declaró inocente y los cargos fueron retirados en el año 2020. Vargas declaró a Mississippi Today que los cargos eran falsos y que Valencia se había inventado los detalles de un supuesto enfrentamiento. Vargas afirmó que, cuando la policía llegó a la granja, “ sí deseaba que me arrestaran para ponerle una contrademanda, porque era falso todo lo que me estaba haciendo”.
No fue posible contactar con Valencia para obtener sus comentarios, pero en su declaración ante el tribunal, Battle afirmó que ningún empleado le había informado de ninguna conducta abusiva por parte de Valencia.
En la denuncia laboral federal presentada por Vargas que precedió a la investigación de 2023, él afirmó que Valencia lo “intimida” a él y a otros trabajadores, llamándolo “pendejo” y “fucking liar” (“pinche mentiroso”). Un empleado actual describió a Battle como “explosivo” y un exempleado recordó el comportamiento de Battle como “racista” y “arrogante”.
Un exempleado señaló que en ocasiones Houston también regañó y maltrató a Valencia. Valencia “ trata más de defender a Houston que a la gente”, dijo.
En una declaración escrita de la investigación anterior del Departamento del Trabajo, un empleado describió a Battle como intolerante y propenso a enojarse. “Sí Houston se molesta con un trabajador, todos pagamos las consecuencias”, decía la declaración.
La investigadora Espinoza escribió en una declaración judicial que, cuando se disponía a salir del lugar de trabajo, escuchó una conversación entre Battle y su hermano.
“Creen que soy amenazante, pero no saben lo que es ser amenazante”, citó Espinoza las palabras de Battle antes de que él volviera “enfurecido a la oficina principal”.
Los trabajadores también le contaron al investigador José Berrios sobre un enfrentamiento físico en el que Battle supuestamente agarró a un trabajador, lo hizo dar la vuelta y comenzó a gritarle. Battle negó tener conocimiento alguno de este incidente durante una audiencia sobre una moción en septiembre de 2023 en el Distrito Norte de Mississippi.
El padre de Battle, Bill Battle, también fue interrogado sobre prácticas violentas de represalia durante la audiencia sobre una moción. Admitió haber estado en libertad condicional por romper el parabrisas de un vehículo que conducían dos empleados. Una denuncia afirma que Vargas envió a los investigadores un video de TikTok en el que se veía a Bill Battle rompiendo el parabrisas “después de apuntarles con su arma mientras se iban tras haber ido a recoger sus últimos pagos”.
Sobrecargados y mal remunerados
Un formulario de autorización del Departamento del Trabajo que permite a Battle Fish contratar trabajadores H-2A especifica una jornada laboral de 11 horas, de las 7 a. m. a las 6 p. m., pero algunos trabajadores dijeron que, al llegar, se encontraron trabajando turnos nocturnos de entre 12 y 14 horas sin recibir pago por horas extras.
“Yo nunca descansé en varios años”, dijo un exempleado. Recordó que los investigadores le dijeron que Battle Fish le debía el pago de las horas extras de esos años, que aún no ha recibido. “Nosotros no tenemos un día de descanso”.
“Somos seres humanos, no somos máquinas de trabajo o animalitos”, dijo Vargas.
“ El contrato no dice que voy a trabajar de noche”, dijo un exempleado. “Cuando yo llegué el primer año, solo me dijo: ‘ necesito que duermas en el día porque vas a trabajar en la noche’”.
En una declaración judicial, Vargas escribió que trabajaba al menos tres horas a la semana por encima de las horas establecidas en su contrato sin paga.
Varios trabajadores afirmaron que sólo recibieron reembolsos parciales por los gastos de viaje entre sus lugares de origen y la granja, gastos que el programa H-2A exige que cubran los empleadores. En 2022 el Departamento de Trabajo informó que la planta procesadora no reembolsó en su totalidad los gastos de viaje a sus empleados.
En un correo electrónico enviado a Mississippi Today, Battle Fish negó que no hubiera cubierto completamente los gastos de viaje.
Davis dijo que no tenía conocimiento de los turnos nocturnos, pero afirmó que “Battle Fish cumple con la Ley de Normas Justas del Trabajo en lo que respecta a todos los empleados”. Esta ley federal exige que los empleadores paguen tiempo y medio cuando los empleados trabajan más de 40 horas en una semana.
‘Inhabitable’
La lavandería que comparten empleados en Battle Fish en el condado de Túnica, Miss. en junio de 2026. Crédito: exempleado anónimo Credit: Anonymous former employeeLas normas federales exigen que los empleadores proporcionen a los trabajadores con visa H-2A alojamiento, transporte confiable entre el lugar de residencia y el lugar de trabajo, y acceso a comidas. En Battle Fish, los trabajadores se alojan en pequeños departamentos y tráilers en dos ubicaciones, ambas a unos minutos en auto de la planta de procesamiento.
Una investigadora testificó que, según sus entrevistas, varios trabajadores dormían en el piso y no tenían acceso a agua corriente.
“Las estufas no sirven, ni el aire acondicionado”, se lee en la declaración de un empleado ante los investigadores. “El piso y la regadera se están hundiendo”.
Algunos trabajadores le dijeron a Mississippi Today que vivían en habitaciones hacinadas e infestadas de ratas y cucarachas, donde el piso se estaba cayendo a pedazos.
El exsecretario Su calificó a una de las instalaciones de “inhabitable” para los trabajadores en un memorándum dirigido al tribunal.
En otra declaración, un trabajador dijo, “El transporte está en muy mala condición. No tiene aire acondicionado. Los vidrios están rotos. Las llantas están malas”. Exempleados le dijeron a Mississippi Today que, debido a la falta de vehículos fiables, les resultaba difícil llegar a los supermercados y que, a veces, tenían que ir caminando al trabajo bajo fuertes lluvias.
“Habíamos estado teniendo problemas para comprar comida, era un solo vehículo para todos y eso no da suficiente y a veces no podemos ir a comprar”, escribió un empleado en una declaración.
En su declaración ante la corte, Thomas Cooper Battle afirmó que “contrariamente a lo que sostiene el Ministerio de Trabajo, los vehículos agrícolas se encontraban en un estado de mantenimiento adecuado para realizar las labores agrícolas de Battle Fish North”. También señaló que Magnolia “recurre habitualmente a los servicios de McElhaney Construction para reparar y mantener las viviendas”.
Battle Fish no respondió a solicitudes de comentarios sobre las condiciones de las viviendas y los vehículos de los empleados.
Los tractores se encuentran estacionados bajo un cobertizo en Battle Fish en Túnica, Miss., el jueves 9 de julio de 2026. Crédito: Claudia Amendoeira/Mississippi Today Credit: Claudia Amendoeira/Mississippi TodayVidas en peligro
En un rincón remoto del Delta, a miles de kilómetros de redes de apoyo familiar, los empleados señalaron que el acceso a la atención médica era otro desafío recurrente.
El Departamento de Trabajo exige que los trabajadores con visado H-2A tengan un seguro médico estatal o proporcionado por el empleador que cubra “las lesiones y enfermedades que surjan como consecuencia y en el curso del empleo del trabajador”. Sin embargo, seis de los empleados de Battle Fish que hablaron con Mississippi Today recordaron incidentes en los que ellos o sus compañeros de trabajo sufrieron enfermedades o lesiones graves y su jefe no los ayudó a acceder a tratamiento.
Un empleado que trabajó con Battle Fish por una temporada durante la pandemia de COVID-19 dijo que los encargados lo “abandonaron” cuando empezó a tener una tos que persistió durante días y le impedía dormir porque sentía que se estaba ahogando. Contó que, cuando les pidió a Battle y a Valencia que lo ayudaran a llegar a un hospital, se enojaron y le dijeron que tenía que seguir trabajando. Después de tres días, dijo que “no aguantaba” y terminó pagando 100 dólares de ida y vuelta por un taxi que lo llevó a un hospital en Memphis y 200 dólares por el tratamiento.
Los empleados también denunciaron condiciones laborales peligrosas, incluso manejando tractores sin frenos por la orilla de los estanques por la noche para operar los aireadores que oxigenan el agua. “Arriesgue mi vida varias veces”, dijo un exempleado. “Había riesgo de que uno se fuera a la laguna con todo”.
“Ellos nunca se han preocupado por el bienestar de las personas”, dijo un exempleado. Otro trabajador afirmó en una declaración ante los inspectores: “Si te pasa algún accidente ya no te llevan a veces al doctor”.
Battle Fish no respondió a las solicitudes de comentarios sobre incidentes específicos, pero escribió: “Valoramos a nuestros trabajadores y contamos con un historial de seguridad muy sólido”.
“Estamos orgullosos de ser criadores de bagre en el Delta del Mississippi y de tener la oportunidad de proveer alimentos a Estados Unidos”, afirmó la empresa en un correo electrónico enviado a Mississippi Today.
‘Vale más mi vida’
Houston Battle “los quiere tratar como si fueran esclavos, como si fueran una basura”, dijo un exempleado que ahora trabaja para un empleador en otro estado, donde afirma que las condiciones son mejores.
Vargas, ahora en México, dijo, “Jamás regresaría con Battle Fish… al final pueden dar hasta 2 o 3 millones de dólares que regrese y no regreso, porque para mí vale más mi vida.”
Para un empleado que renunció este año, los mecanismos gubernamentales de rendición de cuentas parecen lentos e ineficaces. Dijo que una abogada asociada con el consulado mexicano le informó que su caso podría tardar años. Corre el riesgo de quedar indocumentado si se queda en EE. UU. mientras espera una resolución. “Yo pienso que ellos quieren que yo me desespere, que yo no sepa qué hacer y que me regrese a México.”
“El Departamento de Trabajo no hizo nada. El gobierno no hizo nada para ayudar. El consulado mexicano es para ayudar a los mexicanos, pero ellos no hacen nada”, dijo.
En respuesta a las declaraciones de los empleados, un portavoz del Departamento de Trabajo señaló que los trabajadores que tengan dudas sobre los salarios pueden comunicarse con la División de Salarios y Horas. La cónsul general Hernández indicó que el consulado brinda orientación a los trabajadores mexicanos sobre cómo denunciar estos problemas ante las autoridades estadounidenses, pero que el consulado en sí no tiene la autoridad para investigar las presuntas violaciones.
El empleado, quien sigue en una situación de incertidumbre semanas después de haber dejado Battle Fish, dijo que durante años había estado manteniendo a sus dos hijos en México con su salario, lo que dificultó la decisión de irse. Pero al final renunció a su contrato a mitad de temporada debido a las condiciones y al trato que recibía. “No pude más. No aguanté más”, dijo. “Quiero que esto pare aquí”.
Georgie Pease se unió a Mississippi Today mediante una beca de 10 semanas con la Escuela de Periodismo de la Universidad de California en Berkeley. Claudia Amendoeira se unió a Mississippi Today mediante una beca con la Escuela de Periodismo de la Universidad de Columbia.
Mississippi Today tradujo este artículo con una herramienta de inteligencia artificial; modificaciones y una revisión final fueron realizadas por personas. Patricio Provencio colaboró con la traducción.
Hence then, the article about empleados temporales mexicanos de la granja battle fish denuncian abusos laborales was published today ( ) and is available on Mississippi Today ( Middle East ) The editorial team at PressBee has edited and verified it, and it may have been modified, fully republished, or quoted. You can read and follow the updates of this news or article from its original source.
Read More Details
Finally We wish PressBee provided you with enough information of ( Empleados temporales mexicanos de la granja Battle Fish denuncian abusos laborales )
Also on site :
- All Haul The King is a co-op comedy corpse-dragging simulator from the makers of Eclipsium, one of 2025's best horror games
- Fans of This Classic 1948 Board Game Are Scooping Up Walmart’s ‘Beautiful’ Vintage-Style Bookshelf Version
- 1964 Julie Andrews-Led Disney Movie Soundtrack Is Ranked Among Billboard's Greatest Albums of All Time