Por Alayna Treene y Adam Cancryn, CNN
A medida que Donald Trump se sentía cada vez más frustrado con los esfuerzos diplomáticos para poner fin a la guerra con Irán, los funcionarios de la administración observaban atentamente si el viaje del presidente a China, una nación con estrechos vínculos con Teherán, produciría un avance significativo.
Pero Trump aterrizó en Estados Unidos el viernes sin que aparentemente hubiera ningún progreso que reportar.
En declaraciones a la prensa durante su viaje de regreso a Washington, Trump afirmó que el líder de China, Xi Jinping, había expresado su deseo de que se reabriera el estrecho de Ormuz y que estaba de acuerdo en que Irán no debería desarrollar un arma nuclear.
Sin embargo, esas declaraciones ya las había hecho China con anterioridad.
“Le gustaría que esto terminara. Le gustaría ayudar. Si quiere ayudar, estupendo. Pero no necesitamos ayuda”, declaró Trump a Bret Baier de Fox News sobre su homólogo chino en una entrevista que se emitió el viernes.
Varios funcionarios del Gobierno dijeron que querían ver cómo se desarrollaban las conversaciones entre Trump y Xi antes de determinar el camino a seguir con respecto a Irán.
Pero ahora el presidente tiene que decidir si lanzar más ataques contra Irán es su mejor opción para poner fin a un conflicto que se ha prolongado mucho más allá de las seis semanas que proyectó inicialmente, disparando los precios del gas y haciendo caer sus índices de aprobación en materia económica.
En una publicación de Truth Social realizada el viernes por la mañana, hora de China, Trump dijo que su campaña militar contra Irán “¡continuará!”.
Según fuentes cercanas a las conversaciones, dentro de la administración existen diferentes puntos de vista sobre cómo proceder.
Algunos, incluidos funcionarios del Pentágono, abogan por un enfoque más agresivo —que incluya ataques selectivos— con la esperanza de presionar aún más a Irán para que ceda.
Otros, sin embargo, abogan por mantener el enfoque en la diplomacia.
El propio Trump se ha inclinado por esta vía en las últimas semanas, con la esperanza de que la combinación de negociaciones directas y presión económica convenza a Irán de llegar a un acuerdo.
Pero Teherán no ha cedido mucho en sus condiciones para un acuerdo desde que Trump anunció un alto el fuego en abril.
“Bueno, lo revisé y si no me gusta la primera frase, simplemente lo descarto”, comentó Trump a los periodistas a bordo del Air Force One el viernes sobre la última propuesta iraní.
El vicepresidente J.D. Vance se mostró confiado a principios de esta semana, cuando declaró a los periodistas que había “pasado bastante tiempo hablando por teléfono con Jared Kushner y Steve Witkoff esta mañana, y con varios de nuestros amigos en el mundo árabe”, en referencia a los principales diplomáticos a quienes Trump ha encomendado la tarea de alcanzar un acuerdo con Teherán.
“Miren, creo que estamos progresando. La pregunta fundamental es: ¿Estamos progresando lo suficiente como para cumplir con la línea roja del presidente?”, manifestó Vance.
“El presidente nos ha encaminado por la vía diplomática por ahora, y en eso es en lo que me estoy centrando”, añadió.
Ante la negativa de Irán a abandonar su postura intransigente, Trump se ha impacientado cada vez más.
Le irrita especialmente el cierre continuo del estrecho de Ormuz, que ha disparado los precios del petróleo y el gas, así como las supuestas divisiones en el liderazgo iraní, que han complicado aún más las negociaciones, según las fuentes.
La última respuesta de Irán a la propuesta estadounidense y su retórica de los últimos días han llevado a muchos funcionarios a cuestionar el compromiso de Teherán con un acuerdo serio.
“Ha intentado fanfarronear, pero no ha funcionado. Ha intentado negociar, pero tampoco ha funcionado”, indicó Ivo Daalder, exembajador de Estados Unidos ante la OTAN. “Está buscando la manera de superar su estancamiento”.
En el círculo cercano a Trump, crece la urgencia por encontrar una salida al conflicto a medida que se acercan las elecciones de mitad de mandato.
La guerra ha afectado significativamente la popularidad del presidente, ya que los votantes sienten las consecuencias de la crisis económica, y los republicanos temen sufrir las repercusiones en noviembre.
Los precios de la gasolina en Estados Unidos han superado los US$ 4,50 por galón de media y es probable que sigan subiendo a medida que Irán mantenga su control sobre el estrecho, una importante ruta petrolera.
La inflación está repuntando a un ritmo preocupante, superando el aumento salarial de los estadounidenses en abril por primera vez en tres años.
Y si bien el mercado bursátil en general mantiene en gran medida sus ganancias, los líderes empresariales se han vuelto más insistentes entre bastidores, presionando a Trump y a sus asesores para que encuentren una solución.
“Lo único que quieren es que la guerra termine”, señaló un asesor de Trump que habló recientemente con ejecutivos de Wall Street, quienes describieron el mensaje general como “apúrense”.
Trump ha minimizado con frecuencia el impacto interno de la guerra, insistiendo en que esperaba que la situación fuera mucho peor de lo que es.
A principios de esta semana restó importancia a las preocupaciones económicas, para luego reafirmar su postura.
“No pienso en la situación financiera de los estadounidenses. No pienso en nadie. Solo pienso en una cosa: no podemos permitir que Irán tenga un arma nuclear. Eso es todo. Eso es lo único que me motiva”, declaró a los periodistas a principios de esta semana cuando se le preguntó hasta qué punto las preocupaciones económicas de los estadounidenses influían en su impulso por un acuerdo de paz.
Al ser presionado sobre ese comentario, Trump le dijo a Baier de Fox: “Esa es una declaración perfecta. La volvería a hacer”.
Aun así, Trump y su equipo son plenamente conscientes de su precaria situación: deben compaginar la búsqueda de una victoria en Irán con un calendario político extremadamente ajustado.
“Cuando voy conduciendo por la calle y veo la gasolina a US$ 5, me asusto muchísimo”, reconoció el asesor de Trump.
“Están intentando encontrar una solución, pero esto no va a durar mucho más. Como sea, van a conseguir abrir el estrecho. Tienen que conseguirlo”, subrayó.
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