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Durante más de 15 años, Oscar trabajó casi todos los días de la semana en el Valle de San Fernando, en Los Ángeles, cortando y puliendo cubiertas de piedra para cocinas y baños. Nunca imaginó que la piedra artificial que manipulaba terminaría destruyendo sus pulmones.
A los 45 años empezó a notar la falta de aire. Sentía un cansancio abrumador y una debilidad que le impedía levantar las losas que antes movía sin problemas.
“Mis pulmones ya no podían más”, recuerda Oscar, quien pidió ser identificado solo por su nombre para proteger su privacidad. “Ya se estaban colapsando”.
En 2022 fue llevado de urgencia al Olive View-UCLA Medical Center, donde le diagnosticaron silicosis, una enfermedad pulmonar ocupacional incurable y progresiva. Rompió en llanto cuando los médicos le explicaron que no podría volver a trabajar.
“Siempre fui una persona trabajadora. Ayudaba a mis padres, a mis hijos, a mi familia”, cuenta desde la sala del pequeño apartamento de una habitación que comparte con su hermana y su sobrina, decorado con juguetes, dibujos y fotos familiares. Una figura de Jesús adornada con rosarios lo acompaña desde una repisa. “El trabajo era lo que me permitía apoyar a los míos”.
La silicosis se ha convertido en una amenaza creciente entre quienes trabajan cortando piedra artificiales. Solo en California, la enfermedad ha cobrado la vida de 29 trabajadores y ha enfermado a cientos más en los últimos años, mientras las autoridades apenas comienzan a tomar medidas para enfrentar el problema.
Las cicatrices en el cuerpo de Oscar, después de la operación. Foto: Semantha Raquel Norris.Tras recibir un doble trasplante de pulmón en 2024, el torso de Oscar quedó marcado por una cicatriz larga y profunda que cruza su pecho, justo debajo de los tatuajes con los nombres de sus hijas.
“Gracias a Dios pudieron hacer el trasplante”, dice ahora que puede respirar con mayor facilidad. “Pero sé que este es un proceso que nunca termina”.
Un trasplante de pulmón es un procedimiento riesgoso y costoso que, en promedio, prolonga la vida del paciente unos seis años. Incluso cuando no hay rechazo inmediato, la persona debe tomar medicamentos de por vida, con efectos secundarios significativos. Un trasplante puede superar el millón de dólares y, dado que muchos trabajadores son contratistas de bajos ingresos, gran parte de esos costos terminan en Medi-Cal y en los contribuyentes.
“Nunca supimos que la piedra podía hacernos daño, que podía causar tanto daño”, lamenta Oscar. “Si hubiera sabido lo que provocaban esos materiales, creo que jamás habría trabajado con ellos”.
Una epidemia en ascenso
Oscar se ha convertido en el rostro de una amenaza mortal que avanza con rapidez y que tomó por sorpresa a los reguladores de California. Desde 2019, la silicosis ha enfermado a cientos de trabajadores de bajos ingresos —en su mayoría latinos— y ha cobrado decenas de vidas, según expertos en salud pública.
“Hemos fallado colectivamente en proteger a los trabajadores de los riesgos de la piedra artificial”, advirtió Robert Harrison, médico y profesor clínico de la Universidad de California en San Francisco, durante una reunión del Consejo de Normas de Seguridad y Salud Ocupacional del estado. “Necesitamos actuar con urgencia”.
Oscar toma medicamentos varias veces al día para evitar que su cuerpo rechace los pulmones trasplantados.(Foto de Semantha Raquel Norris / Especial para Capital & Main)La silicosis, una de las enfermedades laborales más antiguas, se consideraba casi erradicada gracias al uso de mascarillas, ventilación adecuada y técnicas húmedas de corte. Pero el auge de la piedra de ingeniería —que contiene más de 90% de sílice cristalina— ha provocado un resurgimiento fulminante de casos, incluidos cuadros agudos en hombres de apenas 20 o 30 años.
El Departamento de Salud Pública de California ha documentado 529 casos y 29 muertes desde 2019. El condado de Los Ángeles concentra la mayoría, con 271 casos. El perfil es claro: 98% son hombres latinos, en su mayoría inmigrantes de México y Centroamérica. La edad media al diagnóstico es 46 años; la edad promedio de muerte, 49.
Alice Berliner, directora de Salud y Seguridad Laboral del condado, explicó que en 2025 los casos se duplicaron. “Nos llegan nuevos casos cada semana”, dijo.
Para frenar la expansión, el condado lanzó en 2023 una campaña informativa para trabajadores y empleadores. Pero ahora el reto es la detección temprana. La silicosis suele requerir una tomografía computarizada para ser identificada, y muchos trabajadores son diagnosticados erróneamente con tuberculosis o incluso cáncer.
Expertos advierten que el número real de afectados podría ser de miles, dado que California cuenta con más de 1,300 talleres y unos 4,600 trabajadores en este sector. Un estudio australiano mostró que casi una cuarta parte de los trabajadores expuestos tenía silicosis.
California, pionera en importar piedra de ingeniería desde los años 90, es ahora el primer estado del país en registrar sistemáticamente los casos. Pero se espera que la epidemia se extienda a nivel nacional; ya hay reportes en Texas, Colorado, Illinois y Massachusetts.
Una nueva ley para regular la industria
Para enfrentar el problema, Cal/OSHA implementó regulaciones temporales que exigen respiradores de cobertura completa, ventilación adecuada y técnicas de corte en húmedo. Aun así, los niveles de incumplimiento son altos, especialmente entre talleres pequeños y medianos, algunos de los cuales continúan cortando en seco pese a los riesgos.
En 2025 estas medidas quedaron formalmente incorporadas a la ley SB 20, la primera en el país enfocada directamente en esta crisis. La norma prohíbe el corte en seco, exige capacitación obligatoria e instruye al estado a educar a la fuerza laboral sobre prevención y diagnóstico. También clasifica por primera vez la silicosis por piedra artificial como una “lesión grave”, lo que acelera el reporte e incrementa las sanciones.
La senadora Caroline Menjivar, autora de la ley, dijo que muchas familias de su distrito —el noreste del Valle de San Fernando— habían perdido la esperanza de recibir protección real para sus seres queridos. “Este proyecto de ley no eliminará la silicosis por completo, pero es un paso decisivo hacia una mejor vigilancia y responsabilidad”, afirmó.
La industria, por su parte, ha defendido regulaciones graduales en lugar de una prohibición total, asegurando que la piedra de ingeniería puede trabajarse de forma segura con los métodos adecuados. Sin embargo, especialistas sostienen que la mayoría de los talleres carecen del dinero y la tecnología necesarios para operar sin exponer a los trabajadores.
¿Es la prohibición la única solución real?
Para muchos expertos, la respuesta es sí. Internacionalmente, la comunidad médica coincide en que no existe una forma completamente segura de trabajar con piedra de ingeniería. Australia, en 2024, se convirtió en el primer país en prohibir su importación y venta.
Harrison, tras visitar Australia para evaluar los resultados del veto, afirmó que el país tenía antes un panorama muy similar al de California: numerosas restricciones, muchos casos y un alto nivel de incumplimiento en talleres pequeños. Un año después del veto, los empleos no se habían reducido, existían alternativas más seguras y las prácticas laborales eran más estrictas.
Organizaciones médicas del oeste del país han pedido a California seguir el ejemplo australiano. “No quiero que mis pacientes tengan que elegir entre su salud y su sustento”, dijo Harrison. “Prohibir la piedra artificial y migrar hacia materiales más seguros es como ponerse el cinturón de seguridad: salva vidas”.
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