Cuando Matthew Hurley quiso empezar a tomar PrEP para prevenir el VIH, el médico no conocía el medicamento, y cuando finalmente se lo recetó, las facturas que le enviaron eran caras… y erróneas. “Decidí escribirles porque el proceso fue realmente muy frustrante”. En un momento dado, se preguntó: “¿Debería simplemente dejar de tomar este medicamento para no tener que lidiar con estos problemas de facturación y estas cuentas tan elevadas?”.
— Matthew Hurley, 30 años, de Berkeley, California
Hace un par de años, Matthew Hurley recibió el tipo de mensaje de texto que muchas personas temen: “¿Cuándo fue la última vez que te hiciste una prueba de ETS (enfermedades de transmisión sexual)?”
Una persona con la que Hurley había tenido sexo sin protección recientemente acababa de recibir un diagnóstico positivo de VIH.
Hurley fue a una clínica para hacerse la prueba. “Por suerte no tenía VIH, pero fue una llamada de atención”, dijo.
Esa experiencia impulsó a Hurley a buscar información sobre PrEP, sigla para la profilaxis preexposición. Este medicamento antirretroviral reduce considerablemente la probabilidad de adquirir VIH, el virus que causa el sida. Cuando se toma tal cual se indica, la terapia es 99% eficaz para prevenir la transmisión sexual.
Hurley comenzó a tomar PrEP y todo marchaba bien durante los primeros nueve meses, hasta que cambió su seguro médico y tuvo que ver a un nuevo doctor. “Cuando le mencioné PrEP, me dijo: ‘¿Qué es eso?’ Y yo pensé: esto no pinta bien”.
Hurley, quien es bibliotecario, asumió el rol de docente. Le explicó al doctor que el régimen de PrEP que seguía implicaba tomar una pastilla diaria y hacerse análisis de laboratorio cada tres meses para detectar posibles infecciones o complicaciones de salud.
Hurley se sorprendió de saber más sobre PrEP que su propio médico.
La Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, por sus siglas en inglés) aprobó el primer fármaco, Truvada, en 2012. Además, Hurley vive en el área de la bahía de San Francisco, una de las zonas con mayor concentración de personas LGBTQ+ en el país y con una larga historia de activismo en salud y VIH.
Amistades mayores que él y conocidos que sobrevivieron a la epidemia de sida le compartieron lo duro que fue vivir en una época sin tratamientos eficaces ni opciones preventivas. Para él, decidir tomar PrEP fue una forma de proteger su salud y también la de su comunidad.
Así que insistió, y el doctor, tras investigar por su cuenta, aceptó recetarle el medicamento.
Hurley recibió la atención necesaria, pero tuvo que asumir el papel de experto en la consulta médica.
“Es una gran carga”, señaló Beth Oller, doctora en medicina familiar y miembro de la junta de GLMA, una organización nacional de profesionales de salud LGBTQ+ y aliados centrada en la equidad en salud. “Una quiere poder ir al médico a hablar sobre su salud sin tener que estar educando ni abogando por sí misma en cada paso”.
Oller agregó que muchas personas queer han tenido experiencias negativas en consultas. “Tengo muchos pacientes que no recibieron atención preventiva durante años debido al estigma médico”, afirmó.
Problemas con la facturación
Superar los obstáculos iniciales para acceder a medicamentos preventivos contra el VIH fue solo el comienzo. Hurley empezó a recibir una serie de facturas relacionadas con la PrEP: análisis de sangre: $271,80. Visita médica: $263.
Se sorprendió. Sabía —aunque en la oficina de facturación parecían no saberlo— que, según la Ley de Cuidado de Salud a Bajo Precio (ACA, por sus siglas en inglés), la mayoría de los seguros privados y programas de Medicaid ampliado deben cubrir PrEP y los servicios relacionados, como los exámenes de laboratorio, se cubren como atención preventiva sin costo para el paciente.
Las facturas por las visitas médicas y los análisis se acumularon.
Hurley reclamaba por las facturas y, casi siempre, recibía una negativa. Pero volvía a protestar.
Compartió una serie de cartas de reclamos por un servicio específico, en las que la oficina de facturación admitía que el análisis de sangre había sido mal codificado inicialmente como diagnóstico. Una vez corregido el error, según Hurley, el seguro cubrió el servicio.
Puede parecer que se resolvió rápido y fácilmente, pero Hurley dijo que el proceso fue eterno. Tuvo que lidiar con al menos seis facturas erróneas durante varios meses. Calcula que invirtió más de 60 horas en resolver los cobros.
Durante ese tiempo, contó, el departamento de facturación “seguía mandándome correos y facturas diciendo: estás en mora, estás en mora, estás en mora”.
Cansado de tantas complicaciones, Hurley decidió buscar un proveedor de salud (y una oficina de facturación) con más conocimiento sobre PrEP. Eligió a AIDS Healthcare Foundation. Allí, el equipo médico pudo explicarle los pros y contras de los distintos tratamientos preventivos disponibles. Sabían cómo manejar el formulario del seguro de Hurley.
Desde entonces, no ha recibido más facturas inesperadas.
Pero tener que separar la atención en salud sexual y PrEP del cuidado médico general no es lo ideal.
“Tengo que tratar con varias organizaciones distintas para que me atiendan de manera integral”, señaló.
Un proveedor no tiene que ser especialista en VIH, en enfermedades infecciosas ni siquiera un doctor para recetar PrEP. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) alientan a los proveedores de atención primaria a tratar PrEP como cualquier otro medicamento preventivo.
Cómo evitar algunos de los dolores de cabeza que enfrentó Hurley:
1. Infórmate para saber si PrEP es para tí
Los CDC calculan que 2,2 millones de personas en Estados Unidos podrían beneficiarse del uso de medicamentos preventivos contra el VIH, pero solo poco más de una cuarta parte los recibe.
“No todo el mundo conoce la existencia de PrEP, y hay muchas personas que sí han oído hablar del medicamento pero no saben que puede beneficiarles”, explicó Jeremiah Johnson, director ejecutivo de PrEP4All, una organización dedicada al acceso universal a medicamentos y prevención del VIH.
Según las guías clínicas de los CDC, cualquier persona sexualmente activa puede considerar incluir PrEP como parte de su plan de atención preventiva.
Se recomienda especialmente para quienes no usan condones con regularidad, personas que se inyectan drogas y comparten agujas, hombres que tienen sexo con hombres, y personas con parejas que viven con VIH o cuyo estado serológico es incierto.
La gran mayoría de quienes usan PrEP son hombres. Existen grandes desigualdades raciales, de género y geográficas tanto en la distribución de los casos de VIH como en el acceso a la medicina preventiva.
Por ejemplo, según los patrones de nuevas infecciones en Estados Unidos, un grupo que podría beneficiarse del medicamento son las mujeres negras cisgénero, cuya identidad de género coincide con su sexo asignado al nacer.
2. No asumas que tu doctor sabe qué es PrEP
Si tu doctor no está bien informado, empieza por informarte tú. También puedes llevarle guías clínicas e información relevante. Muchas agencias estatales o locales de salud pública tienen guías específicas para profesionales. Por ejemplo, el Instituto del SIDA del Departamento de Salud del estado de Nueva York tiene materiales para proveedores.
Los CDC también tienen pautas sobre PrEP, pero muchos de los sitios web de esa agencia relacionados con salud LGBTQ+ están en revisión. Durante la administración Trump, algunos recursos sobre VIH/sida fueron retirados de los portales federales. Otros ahora incluyen mensajes como este: “Esta página no refleja la realidad biológica y por lo tanto esta administración y este Departamento la rechazan”.
3. Hazte los análisis en laboratorios dentro de la red
Johnson señaló que los errores de facturación como los de Hurley son muy comunes. “Los costos de los análisis de laboratorio en particular pueden ser complicados”, dijo.
Por ejemplo, en el consultorio podrían codificar mal el análisis requerido para PrEP como si fuera diagnóstico y no atención preventiva. Como resultado, pacientes como Hurley terminan con facturas que no deberían pagar.
Si el personal médico comete este tipo de errores, puedes hacerles llegar la guía de codificación y facturación de PrEP de NASTAD, una asociación de autoridades de salud pública que administran programas de VIH y hepatitis.
Hazte los exámenes de laboratorio dentro de la red de tu seguro. Si los haces fuera de la red, advirtió Johnson, puede ser más difícil apelar.
Si las facturas siguen llegando, apela. Y si no logras resolver la disputa, Johnson recomienda presentar una queja ante la agencia reguladora del plan de seguro.
4. Busca maneras de ahorrar
Hay varios tipos de PrEP. Existen versiones genéricas más económicas de Truvada, como la combinación de emtricitabina/tenofovir disoproxil fumarato, que suele abreviarse como FTC/TDF. Las versiones más nuevas como Apretude y Yeztugo tienen precios de lista en los miles de dólares. Revisa el formulario de tu seguro y pídele a tu doctor que recete el medicamento que esté cubierto.
Con el aumento previsto de las primas de salud y millones de personas en riesgo de perder la cobertura de Medicaid, muchas podrían quedar sin seguro médico en 2026. Empresas farmacéuticas como Gilead y Viiv ofrecen programas de asistencia para pacientes que califican. Si tienes que pagar de tu bolsillo, sitios como GoodRx pueden ayudarte a encontrar las farmacias con precios más bajos.
5. Considera la telemedicina
La telemedicina se ha convertido en una opción popular, especialmente para personas que no viven cerca de proveedores inclusivos o buscan una forma más privada de acceder a PrEP.
En 2024, aproximadamente 1 de cada 5 personas que tomaban PrEP lo hacían por esta vía. Farmacias en línea como Mistr y Q Care Plus ofrecen PrEP sin necesidad de una consulta presencial, y los análisis se pueden hacer en casa.
Algunas plataformas ofrecen opciones para reducir costos si no tienes seguro.
La telemedicina también amplía la cantidad de profesionales dispuestos a recetar PrEP. Y para muchos pacientes, hablar con un proveedor de manera remota puede hacerles sentir más seguros. “Están en la comodidad de su dormitorio o sala, pero pueden interactuar virtualmente con un proveedor. Eso abre muchas puertas a la honestidad y la confianza”, explicó Alex Sheldon, director ejecutivo de GLMA.
6. Busca atención inclusiva
GLMA creó el LGBTQ+ Healthcare Directory, una base de datos de profesionales de salud en todo el país que se identifican como amigables con la comunidad queer. Como descubrió Hurley, vivir en una gran ciudad no garantiza que tu doctor esté al día en temas de salud LGBTQ+.
Pregunta a personas de confianza en tu comunidad. Puede que haya buenas opciones cerca de tí.
La Línea de Ayuda sobre Atención Médica (Health Care Helpline) te ayuda a navegar los obstáculos del sistema de salud para que puedas acceder a una buena atención. Envíanos tu pregunta más compleja y podríamos asignar una persona para investigar. Comparte tu historia y tu pregunta aquí. Este proyecto colaborativo es una producción conjunta de NPR y KFF Health News.
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